QUINOA, QUINOA, QUINOA

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Una de las cosas que me encanta de cocinar es el simple hecho de que puedo saber exactamente qué es lo que estoy comiendo.

La cocina no es solo saber cómo preparar los productos, sino también entender cómo funcionan, de dónde provienen, sus características y capacidades.

Me pasa generalmente cuándo la gente habla sobre cocina, escuchar cosas del tipo “Qué la cocina es tan difícil” o “Como lograste llegar a hacer tal cosa” o “Yo soy un desastre”. Lo primero que les digo es que el primer paso es el interés (o la necesidad), si no te interesa lo que estás haciendo, nunca lo incorporaras a tu vida cotidiana.

Lo siguiente, es entregarse, leer, mirar y aprender, todo de a poco. La cocina es una disciplina que se aprende con la práctica, de manera gradual, luego, se abren un sinfín de alternativas.

Hoy día les quiero hablar sobre un producto que está lleno de mitos he inseguridades, como también de cualidades: la quinoa, y junto a esto, entregarles tres alternativas de poder trabajar el mismo producto.

La quinoa no es más que una semilla. Una semilla con características únicas que hacen que la consumamos como un cereal. En otras palabras, es una semilla con pocos carbohidratos que en muchas preparaciones puede reemplazar a los ya típicos productos que generalmente recurrimos al buscar un acompañamiento como lo son el arroz, las pastas, las papas y todos estos que generalmente contienen altos índices de hidratos de carbono.

Si comparamos la quinoa con la mayoría de los cereales, la gran diferencia es que ésta contiene muchas más proteínas y muchísimos menos hidratos de carbono, es absolutamente libre de gluten y tiene un gran aporte en fibra.

Ahora ¿Cómo prepararla? Muy fácil. Primero lávala, en un colador y bajo el chorro de agua. Lávala y masajéala para que suelte toda esa capa exterior que le puede dar un sabor amargo, hazlo hasta que el agua salga transparente.

Luego, ponla en una olla y llénala de agua fría, no es necesario que sea agua hirviendo y al fuego. Le puedes echar sal, pero el resto de los aliños yo personalmente prefiero añadírselos después ya que me permitirá usarla en distintas preparaciones.
Déjala cocinar unos 20 minutos, olla destapada. Sabrás que esta lista cuando veas que el grano se abrió y que al probarla no esta dura, en ese momento, está lista. Cuélala para quitar el excedente de agua y tienes una quinoa perfectamente cocinada. Luego alíñala con lo que quieras y utilízala como se te de la gana. Les dejo tres alternativas.

IMG_0358QUINOA CON PURE DE LENTEJAS AMARILLAS AL MERKEN CON HUEVO POCHADO

La quinoa base la aliñe con un buen chorro de aceite de oliva, jugo de limón sal y pimienta.
Por otro lado agarré unas lentejas amarillas que venden en todos los supermercados, vienen peladas y no necesitan remojo. Las cociné con agua, colé y luego saltié con aceite de oliva, merkén y un poco de comino, sal y pimienta, veras que se forma como un puré.
En un plato puse un poco de quinoa, otro poco de puré de lentejas, ½ palta, unos trozos de tomates, pimentón y cebollín, todo cerrado con un huevo pochado (El huevo puede ser frito, cocido, a la copa, como más les guste).

HAMBURGUESA DE QUINOAFullSizeRender (2)

Agarra dos tazas de quinoa ya cocida y mézclalas con un huevo batido, una taza de pan rallado, las hierbas o condimentos que quieras (cebolla, perejil, cilantro, menta, lo que quieras), sal y pimienta, mézclalo bien y empieza a formar las hamburguesas, con esta proporción te saldrán 4.
Luego llévalas a un sartén caliente con aceite de oliva y dóralas por ambos lados. Cómelas como quieras, solas, como sandwich, con acompañamiento, etc.

IMG_0364QUINOTTO DE CAMARONES CON CORVINA A LA PLANCHA

El quinotto es un risotto, pero en vez de arroz se hace con quinoa, exactamente igual. Para esta receta necesitaras la quinoa cruda, pero ya lavada y colada. Lo puedes hacer con los productos que quieras.
En una olla sofríe una cebolla en cuadritos hasta que este transparente y agrega la quinoa, cocina por unos 2 a 3 minutos y agrega una taza de vino blanco, cocina revolviendo constantemente hasta que el alcohol se evapore.
Luego tienes que tener un caldo, en este caso use las cáscaras de los camarones o puedes usar de verduras natural hecho por ti o en cubitos (Un buen consejo es hacer harto caldo y congelarlo, pero los cubitos son bien salvadores). Lo colé, y puse en una olla a hervir -es importante que el caldo de cualquier risotto o quinotto esté caliente-. El caldo anda agregándoselo de a poco, revolviendo, a fuego no muy fuerte; si se va secando, le agregas un poco más, y así, hasta que esté listo. Tarda más menos entre 25 a 30 minutos.
Mientras el quinotto se va cocinando, saltea unos camarones en mantequilla y agrégaselos cuando esté listo, junto a una cucharada de mantequilla y una taza de queso parmesano rallado.
En esta ocasión lo acompañé con una corvina a la plancha, en su punto y una salsa que hice con albahaca, aceite de oliva, sal y le agregué unas lascas (láminas) de parmesano.

Los invito a cocinar con su imaginación más que con recetas. Las recetas sirven, pero la imaginación es lo que hace finalmente que las cosas queden bien. El mezclar y probar es el mecanismo que te llevará a obtener los mejores resultados. Solo hay que atreverse.
¡Hasta la próxima!

*La receta de la foto principal, es simplemente quinoa cocida mezclada con nueces y palta, una merluza a la plancha y una mayonesa con un poco de puré de zanahorias, finalicé el plato con unas láminas de pepino, rábanos y tomates cherry.

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