CINE PREMIUM

El lunes pasado una muy buena amiga tuvo la ocurrente idea de invitarme al cine.

El primer recuerdo que tengo es haber ido a ver Twister con mi familia al cine de San Damián, donde los asientos eran numerados y las entradas eran unos papelitos enrollados que marcaban la disponibilidad del asiento en el tablero del señor que las vendía. Esto fue cerca del 96, año que se estreno la película en E.E.U.U según la net. Es un poco difícil saber el año que se estreno en Chile, pero eso no es muy relevante que digamos, o quizás sí por decir que mis recuerdos comienzan a una edad un tanto avanzada; en verdad no es relevante. No me acuerdo si habían palomitas de maíz, pero sí que salí llorando porque creía que iba a venir un tornado e iba a volar todo lo que conocía.

Con los años debo decir que me volví una adicta del cine, pero lamentablemente la falta de presupuesto y compañía y el avance en la tecnología y piratería, hicieron de mi adicción un placer intermitente. Hoy en día rara vez voy al cine, pero cuando voy lo disfruto al máximo.

Esto fue lo que paso el lunes. Me llamaron para ir al cine Hoyts del Parque Arauco, a las salas premium. Llegamos al tercer piso y entramos a un salón grande con sillones, mesas, sillas; era una especie de restaurante. Cuando encontramos nuestro lugar, se acercó una señorita para tomar nuestro pedido; yo pensé “Me están tomando el pedido en el cine, donde puedo ver una película comiendo, estoy en el cielo”. La carta no es muy variada, pero es exquisita. Hay menús y platos, donde pueden elegir la hamburguesa premium que tiene queso, cebolla morada, cebolla frita, carne y no sé qué más cosas, pero quede encantada con la combinación de sabores; también hay pizza que tiene rúgula y jamón serrano, por nombrar algunos platos. Esto se puede comer antes de la función, durante o después. El que sea durante, es que  dentro de los primero diez minutos te llevan la comida a tu asiento, que a todo esto también es numerado.

Hablando con la señorita nos dimos cuenta que “película en el cine sin cabritas” no es lo mismo que “película en el cine con cabritas”, por lo que compramos cabritas y decidimos dejar la comida para después. Al terminar la película, que casi salgo llorando igual que la primera vez, estábamos bastante satisfechas; por suerte en el salón de comida había un evento de Correos de Chile. Nos pidieron por favor que volviéramos en unos diez minutos para que el evento terminara y nos pudieran atender como nos merecíamos. Por cosas de la vida justo teníamos que ir a la librería, así que ahí estaban nuestros diez minutos de espera y de reposo entre pop corn y comida.

Comimos un menú de dos bebidas, nachos con guacamole y una hamburguesa premiumcon papas fritas para las dos, por solo $8.000 pesos más dos entradas a $4.000 pesos cada una. En resumen por $8.000 pesos cada una vimos una película y comimos rico, la porción de cabritas no estaba incluida, pero la de $2.500 es más que suficiente para dos, o sea, fueron $9.250 pesos.

Es increíble que con el paso de los años ha evolucionado todo, pasar de asientos en cuarenta y cinco grados y ultra incómodos a sillones de primera clase con comida en las salas para darle al cliente una experiencia inolvidable hace que las idas intermitentes al cine sean más seguidas.

KAFURAHIA CHAKULA

 

 

*Foto de portada de http://www.ciudadaccesible.cl/

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